ERNESTO LACLAU: “LO QUE TENEMOS QUE HACER ES AVANZAR HACIA UNA CONCEPCIÓN AMPLIADA DE LA RAZÓN"
Hoy, 14 de abril de 2014, ha muerto el politólogo y filósofo Ernesto Laclau. Nacido en Buenos Aires en
1935, Ernesto Laclau ha sido profesor de Teoría Política en la Universidad de Essex
(Inglaterra). Su trabajo intelectual ha ido progresivamente incorporando
herramientas teóricas de otras disciplinas académicas (filosofía, lingüística,
historia) para estructurar un modelo
de análisis de la realidad social y política. Laclau escribió sus primeros
artículos y ensayos en los años 60 vinculando su actividad al socialismo
argentino, y manteniendo como centro de atención la historia de las
mentalidades y los procesos de trasformación política en Argentina. En los 70
orientó sus investigaciones hacia un tratamiento de las categorías y los
conceptos de capitalismo, fascismo y populismo, para dar cuenta de una teoría de la articulación. Sus
resultados se publican en el libro Política
e ideología en la teoría marxista (1977). En los 80 edita con Chantal
Mouffe Hegemonía y estrategia socialista (1985)
que tiene como eje central la teoría de la hegemonía de Gramsci. Un libro que
supuso una ruptura con la teoría más ortodoxa
del marxismo y cuyo programa interno era una radicalización de la democracia. Su trabajo incorpora, ya en los
90, la obra de Derrida y Lacan como instrumentos de enriquecimiento de la
teoría política para adentrarse en la lógica de formación de las identidades
colectivas. Conceptos como demanda, discurso, significante vacío, o hegemonía
adquieren una dimensión nueva y una gran productividad. El resultado es Nuevas reflexiones sobre la revolución de
nuestro tiempo (1990), Emancipación y
diferencia (1996), Misticismo,
retórica y política (2002), La razón populista (2004), y Debates y combates (2008). Su trabajo ha sido fundamental para iluminar un discurso radical para la emancipación social y la revolución. Se publica aquí, como recuerdo y homenaje, la entrevista que El Nudo de la Red, le hizo para el nº 5. CVH
El Nudo de la Red.- ¿Cómo definiría el concepto de democracia
radical? ¿Considera que el ejemplo de los presupuestos participativos de Porto
Alegre, la experiencia de los piqueteros en Argentina o la del movimiento okupa
puede situarse en este ámbito de la democracia radical?

El Nudo de la Red.- En todo caso esa democracia se plantearía en
términos de un ámbito mayor que son los hechos sociales o la sociedad. Cómo lo
plantea usted, porque la sociedad no aparece como un elemento de análisis
directamente encontrable en sus textos, aparece como resultado de una serie de
cosas. La sociología empieza siempre por todo lo contrario: la sociedad,
constitución de la sociedad, etc. pero usted lo que hace es decir vamos a otros
nociones o a otros puntos para, a partir de ahí, ver lo que se puede.
El Nudo de la Red.- Siguiendo en esta misma línea, la economía sí
tiene una posibilidad de refundar constantemente. ¿Por qué no podría ser lo
económico?
Ernesto Laclau.- Porque lo
económico no es un campo unificado, lo económico se articula políticamente también.
Es decir, por ejemplo, la noción clásica del marxismo, que viene derivada de la
economía clásica, es que la economía era un mundo homogéneo que se desarrollaba
de acuerdo a leyes endógenas. Ahora esa visión no la defiende hoy día casi
nadie, excepto los neoliberales que creen todavía que el mecanismo del mercado
es un mecanismo autónomo que produce efectos societarios. Al contrario, lo que
se ve cada vez más claro es que la economía depende de articulaciones que son
ellas mismas contingentes, de modo que la economía tiene una forma de
articulación política. Ahora las articulaciones políticas que tienen lugar en
el campo de lo que se llamaba tradicionalmente lo económico, son desde luego muy importantes porque aquello que
afecta a la producción social de la riqueza evidentemente tiene una repercusión
mayor de lo que tienen otras esferas, pero la misma articulación de lo
económico siempre es política.
El Nudo de la Red.- Usted ha realizado una crítica de la
epistemología moderna. En la idea de crisis de la razón que algunos
intelectuales plantean, usted no considera necesario refundamentar la razón.
Ernesto Laclau.- La forma que yo di a la cuestión es que no se
trata de abandonar la razón por alguna forma de irracionalismo como en cierta
forma se ha tendido a hacer. Lo que tenemos que hacer es avanzar a una
concepción ampliada de la razón que ya no es racionalista en el sentido
clásico. Por ejemplo, ¿cómo se articulan las lógicas sociales? ¿Cuál es la
racionalidad de las lógicas sociales? Yo creo que lo que es fundamental en el
campo de una racionalidad social son lo que hemos llamado las relaciones de
equivalencia y de diferencia y que estas tienen una base retórica. La retórica
en el sentido clásico era simplemente un adorno del lenguaje, porque se
consideraba que a nivel fundamental lo social se articulaba por lógicas
sustantivas que no estaban ligadas a movimientos tropológicos o figurativos, pero hoy lo que se
expande es otro tipo de lógica que es la lógica retórica y eso constituye una
forma de racionalidad distinta. Por eso he insistido mucho en mis trabajos en
la centralidad de la categoría de catacresis[1].
El Nudo de la Red.- ¿Se
considera un crítico de la epistemología moderna?
Ernesto Laclau.- ¿Quién no es un crítico de la epistemología
moderna hoy día? Desde que Kuhn formuló sus paradigmas y Feyerabend, después,
profundizó esa línea crítica, todo el mundo es crítico de la epistemología
clásica. El único que sigue manteniendo una ligazón con esta tradición es la
forma limitada de los popperianos.

Ernesto Laclau.-Política e ideología en la teoría marxista
es claramente un trabajo tradicional. Porque por un lado se afirmaba un
conjunto de nuevas identidades lógicas que eran muy heterogéneas desde el punto
de vista del marxismo tradicional, por ejemplo, la noción de pueblo que estaba
ya allí no hubiera sido aceptada por el marxismo clásico, aunque Mao Tse Tung
hablaba ya de contradicciones en el seno del pueblo e introducía elementos
populares, y la noción de lo nacional popular en Gramsci también va más allá
del marco del marxismo clásico. Pero si bien estaba el comienzo de una
reflexión a este respecto que yo había explicado independientemente en
Argentina en los años 70, con el surgimiento del peronismo y otras cuestiones,
todavía seguía afirmando la noción de la contradicción en última instancia y
otras nociones que eran muy caras a la escuela althuseriana, pero que los
herederos de la escuela althusseriana, Balibar, Badiou, Rancière…, ya han
abandonado completamente hace mucho tiempo, y yo también lo abandoné. O sea,
que se hizo en mí un pasaje hacia un discurso más radical de la fundamentación
política de lo social básicamente introduciendo dos líneas de análisis, la
primera fue la deconstrucción, (fuimos amigos de Derrida y discutimos mucho
acerca de estas cuestiones, y evidentemente la deconstrucción ha tenido un
efecto importante en mi obra). La segunda ha sido la incidencia lacaniana. En
el último libro La razón populista (que
acaba de publicarse en castellano), trato de mostrar cómo la lógica de la
hegemonía, en el sentido que la he planteado, y la lógica del objeto a[2] en Lacan no son
simplemente homólogas sino que son absolutamente idénticas Se trata de un mismo
descubrimiento ontológico hecho en un caso desde el ángulo del psicoanálisis y
en el otro caso desde el ángulo de la política. Por ejemplo los estudios de
Joan Copjec, que es una teórica lacaniana norteamericana, han enfatizado una
línea de análisis en relación con el objeto parcial y el objeto a que coinciden, casi punto por punto, con lo que yo he
pensado acerca de la lógica hegemónica. Así que esos son un poco las grandes
momentos.
El Nudo de la Red.- Eso no
quiere decir que se desdiga, como se ha dicho en algunas críticas, de lo
escrito antes sino que es el resultado de la propia lógica de su trabajo.

El Nudo de la Red.- Habla en sus escritos del afecto como lazo
social. ¿Le parece que la noción de interés
que utiliza Bourdieu puede ser una forma de lazo social? ¿Por qué no ha discutida
las teorías de Bourdieu y sí, por ejemplo, las de Negri?
Ernesto Laclau.- Es en realidad algo que yo me propuse hacer en
algún momento, porque hay muchos aspectos en la obra de Bourdieu que tienen una
comunidad con problemas con los que yo estoy tratando. Él viene más de una
tradición sociológica y yo vengo de una tradición más lingüístico-estructuralista
y psicoanalítica, pero todos los caminos conducen a Roma y yo creo que muchos
de los análisis que él hace yo podría suscribirlos pensándolos desde un ángulo
un tanto diferente. Desde luego que yo creo que él es un pensador de mucha
envergadura.
El Nudo de la Red.- ¿Podría estar, entonces, dentro del marco de
sus preocupaciones las investigaciones de Bourdieu?
Ernesto Laclau.- Si, desde luego. Otra influencia, bueno no es
influencia porque no he pensado a partir de esto, pero si un punto de
convergencia es con ciertos aspectos de la teoría de Luhman. Ahora se ha
publicado en Alemania un libro que trata de hacer un estudio comparativo de las
teorías de Luhman y de la mía, en el que se han señalado muchos aspectos de
convergencia parcial.
El Nudo de la Red.- Zizek interpreta el antagonismo como lo Real
lacaniano, ¿Comparte esta visión?

El Nudo de la Red.- Bourdieu o Zizek han encontrado su modelo
representacional como lo analiza Althusser o Nancy Amstrong. ¿Cree que este
modelo hay que enterrarlo enteramente?
Ernesto Laclau.- Para mí el problema fundamental es lo que se
entiende por la categoría de representación. Si la categoría de representación
implica que hay un objeto plenamente constituido respecto al cual una buena
representación sería una mimesis, una transparencia en relación con ese objeto,
evidentemente la categoría de representación no puede ser mantenida, yo creo
que en la categoría de representación hay otro tipo de proceso y hay un
desplazamiento de tipo tropológico por la cual algo que no tenía una entidad plena
accede al campo de la representación a través de algo que, si me permite la
expresión paradójica, es la representación de lo no representable, es un poco
como el noumeno kantiano[3] que
se muestra a sí mismo a través de la imposibilidad de su representación
adecuada, o sea, que ahí es el juego de lo representativo el que implica la
construcción del objeto. Por ejemplo, el objeto
a en Lacan se supone que es un sucedáneo de la cosa freudiana, pero la cosa
freudiana no tiene una existencia real, es simplemente una ilusión
retrospectiva, entonces, el objeto a
no es estrictamente representativo, si por representación se entiende la
existencia previa de lo representado, sino que lo que se da es un
desplazamiento por el cual la representación constituye al objeto mismo que
ella representa. Ahora, cuando esto se da, se puede estudiar a varios niveles,
se puede estudiar al nivel de la retórica, esto es lo que generaliza las relaciones
para la crítica; se puede dar al nivel del psicoanálisis, y ahí está la lógica
del objeto a que es una
representación no representativa también; y se da también al nivel de la
hegemonía porque la hegemonía no traduce una realidad sustancial que la precede
sino que construye esa realidad a través del proceso mismo de la
representación, eso es como yo presentaría la cuestión de la representación.
El Nudo de la Red.- Cuando usted habla de Relación Real ¿cómo
define el referente? ¿Por qué no se puede mantener su existencia?

El Nudo de la Red.- En este sentido, por poner un ejemplo concreto,
hay una visión espontánea de la realidad de alguien que vive el paro o la
miseria. ¿Cómo podría cualquier organización, cualquier persona, iniciar un
trabajo de investigación aplicando las categorías y los conceptos que usted
ensaya?
Ernesto Laclau.- Toda situación de ese tipo se puede generalizar,
en el sentido de que toda posición de sujeto va a estar penetrada por una falta
constitutiva, en el caso de la gente que no tiene empleo, gente que es dejada
de lado de toda posible inserción dentro del contexto social, por eso en el
libro sobre el populismo que publico se insiste mucho en la categoría de lumpenproletariado, se discute el caso de la marginalidad social como
constitutiva de todo sujeto. El problema es que no sería correcto decir que el
estar desempleado es algo, que es una situación transparente. Evidentemente la
gente sufre por estar desempleada, pero al mismo tiempo tiene que tener una
imagen de por qué esta desempleada y la imagen puede tener construcciones
discursivas distintas: uno puede decir que está desempleado porque el
capitalismo globalizado crea estos efectos, pero puede venir un religioso que
diga que está desempleado porque por tus pecados Dios te está castigando, es
decir que nunca hay una pura situación en la cual el desempleo estaría ajeno a
todo el horizonte a través del cual los sujetos desempleados construyen el
sentido de su propia situación. Por ejemplo, en Argentina esta situación de
desempleo después de la crisis del 2001 generó el movimiento piquetero que
comienza teniendo una lectura de porqué estos males afectan a la gente y
realiza una especie de ataque al sistema político y a la clase política como el
origen de todos estos males, y el desarrollo del movimiento piquetero después
empieza a producir un discurso cada vez más complejo en el cual una pluralidad
de situaciones concretas y males que la gente padece empiezan a ser construidas
de manera distinta porque el movimiento piquetero se divide, y esa división
implica dos tipos de lecturas completamente distintas acerca de las formas de
relacionarse con el sistema político. O sea, que nunca hay una pura relación de
exterioridad discursiva.
El Nudo de la Red.- ¿Le parecería un error que una de esas
construcciones pudiera ser tomada como real? Una situación objetiva al margen
de cualquier construcción discursiva. Diría que puede ser una relación
hegemónica pero nunca algo objetivo en los términos cientificistas.
Ernesto Laclau.- Evidentemente que no, para eso tendría que ponerse
en el caso de ese filósofo platónico que tiene acceso a la objetividad como
tal, pero ¿quién tiene acceso a la objetividad como tal? Uno construye una
cierta objetividad a partir de su experiencia.
El Nudo de la Red.- Conoce
el trabajo teórico del colectivo Situaciones en Argentina y si hay relación con
sus planteamientos.
Ernesto Laclau.- No lo
conozco. Cuando llegue a Buenos Aires preguntaré.
El Nudo de la Red.- Una
unidad del grupo específica produce una identidad ¿qué otras lógicas
específicas podrían aparecer y qué identidades producirían?
Ernesto Laclau.- Yo creo que toda identidad se construye como una
combinación entre relaciones de equivalencia y relaciones diferenciales. Uno
puede tener relaciones predominantemente referenciales y entonces los objetos
que se van a producir van a ser internos a las representaciones, es decir, ahí
no hay equivalencias que rompan el sistemas cuando este tipo de identidad se
produce, la política pasa a ser administración, por ejemplo el lema de Saint
Simón que era que había que pasar del gobierno de los hombres a la
administración de las cosas, es la expresión de una visión administrativa
tecnocrática del poder constitucionalista completo y no es una casualidad que
Marx haya adoptado este lema para describir la situación que va a existir en la
sociedad sin clases una vez que la esfera política pierda influencia. Ahora, la
otra forma de construir las identidades es a través de las relaciones
equivalenciales, es decir, aquí entonces lo que se crea es una forma de identidad
de los de abajo frente al poder. Ahora, si hubiera un sistema institucional tan
perfecto que toda demanda individual pudiera ser absorbida dentro de sistema,
evidentemente no habría lugar para sujetos populares, lo que habría es una
fosilización total de lo político, un automatismo, y de otro lado, si nosotros
tuviéramos una situación en la cual las equivalencias han disuelto todo tipo de
posición diferencial, ahí el organismo sería completamente sicótico en el que
no habría posibilidad alguna de establecer ninguna posición social
relativamente estable. Pero la idea de lo social no está polarizada entre el
manicomio y el cementerio sino que siempre es una combinación de las dos cosas.
Lo institucional nunca predomina hasta el punto en el cual lo humano popular lo
rebase, y lo popular tiene que combinarse excepto en periodos de crisis
orgánica en que se disuelve el tejido social, de alguna con lo institucional en
realidad son estas dos variables las que combinadas de distinta forma son las
que producen formaciones hegemónicas que tienen una cierta estabilidad a lo
largo del tiempo, pero yo creo que estas son las dos dimensiones. A nivel
lingüístico esto correspondería a la distinción de Saussure entre las
relaciones de combinación y de sustitución, y a nivel psicoanalítico
correspondería a la distinción entre lo simbólico y lo Real. Lo Real sería
equivalencial y subvertiría las posiciones diferenciales de lo simbólico.
El Nudo de la Red.- ¿Cuál es la contribución de su trabajo a la revolución de nuestro tiempo?

[1] Figura retórica
que consiste en emplear el nombre de un objeto o un concepto para designar otra
cosa semejante que carece de nombre especial. (Nota
de la Redacción)
[3] Concepto que se refiere a un objeto no fenoménico, es decir, que no pertenece a
una intuición sensible,
sino a una intuición
intelectual o suprasensible (Nota de
la Redacción).